Adriana Batista Solís, un premio al esfuerzo

Adriana Rebecca Batista Solís se llevó los aplausos en la arena Roberto Durán. Allí se convirtió en una gran campeona; es por el momento su triunfo
más grande en su corta carrera como gimnasta.

Ella solo tiene ocho años de edad y ha hecho de su deporte una de sus pasiones, la cual comparte con el ballet para hacer una combinación perfecta que
le ha ayudado a mejorar su destreza, necesaria para ejecutar los ejercicios sobre el enlonado.

Ella quiere ser maestra o doctora cuando termine sus estudios; mientras eso llega, también se destaca en el aspecto escolar. La matemática es una de
sus materias preferidas.

Combina el ‘ballet’ con la gimnasia para obtener buenos resultados.

La estudiante del tercer grado del Colegio Agustiniano Nuestra Señora del Buen Consejo de Herrera participó en la recién finalizada competencia
internacional Panamá Classic 2017, en la que marcó la diferencia pese a las limitaciones técnicas que ha tenido para desarrollarse.

La joven promesa, que solo tiene un año en la práctica de la gimnasia, fue la gran campeona en la categoría de 9 años nivel 1.
En su pecho reposan otras distinciones que consiguió en la competencia en la que participaron cerca de 300 atletas de 17 clubes, algunos de República
Dominicana y otros de Costa Rica.

Adriana Rebecca logró el primer lugar en salto y en piso; además, consiguió un tercer puesto en barra y un cuarto peldaño en viga, créditos suficientes
para obtener el primer lugar en el all around en su categoría 9 años nivel 1.

En el pasado campeonato de Interclubes 2017 marcó primera en salto y fue tercera en barra, viga y piso, para ser la tercera mejor en la general en el
grupo de niñas de 9 años. Sus habilidades han ido creciendo rápidamente hasta convertirse en una de las revelaciones de esta disciplina en Panamá. El próximo año tiene previsto probar suerte en competencias internacionales.

También tiene entre sus credenciales un segundo puesto como gran campeona en el torneo del club de Albrook, igual que en el campeonato No Limits
internacional. La gimnasta chitreana se inició en esta disciplina olímpica por insistencia de su mamá, Patricia, quien reveló que “ella no quería entrar al gimnasio porque
se moría de pena; era un local bastante rudimentario”. Eso ya cambió y ahora tiene más seguridad a la hora de realizar sus ejercicios.
Su rutina comienza muy temprano. A las 7:00 a.m. parte hacia la escuela, de donde sale a las 2:00 p.m. directo a sus clases de tutoría. Dos horas está
dedicada al ballet y cierra con gimnasia; es una jornada apretada que tiene de lunes a viernes.

Pese a todas estas ocupaciones, sabe que los estudios son primero que el deporte y por eso tiene buenas calificaciones, 4.8 es su nota.
Su madre y su abuela materna Becky la ayudan para cumplir con este ciclo de actividades diarias.

Su academia actual se llama Chitré Gymnastic, un club que está bajo las órdenes de los entrenadores Christian y Alexander Flores, padre e hijo,
respectivamente. “La gimnasia y el ballet es una combinación perfecta que le ha dado buenos resultados a Adriana”, destacó su madre.

La competencia de este pasado fin de semana fue ganada por el club de Albrook con 25 medallas de oro, 16 de plata y 21 de bronce, escoltado por Naco
de República Dominicana y Dream Gymnastics.

La meta de Adriana Rebecca es convertirse en una gran campeona de la gimnasia, igual que Simone Arianne Biles, una gimnasta artística
estadounidense y campeona olímpica de Río 2016.

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